Datos personales

Mi foto
qué difícil hablar de uno mismo...que difícil no repetir frases trilladas...en fin...haré lo que pueda...simplemente soy yo, alguien común, con vueltas como todo el mundo, llena de dudas, de miedos, con alegrías varias y a veces muy ansiosa...

Mostrando entradas con la etiqueta cuentos breves. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cuentos breves. Mostrar todas las entradas

martes, 3 de septiembre de 2013



Aquella mañana se colocó el vestido rojo que tanto le gustaba a Esteban, se maquilló con cuidado y emprolijó el largo cabello castaño.
Escalón por escalón sintió que los años de recuerdos se acomodaban en su memoria y mientras se presentaban, sin pedir permiso, aprovechaban para zarandear sus sentimientos y peinar sus emociones.

martes, 2 de agosto de 2011

TODO ES POSIBLE

Aquél día aparentaba ser uno más de sus días, monótonos y aburridos.La vi pasar a la mañana, muy temprano, con sus ojeras grises y el cabello revuelto. Tenía esa mirada ausente, como si estuviese en otro lado, como si eso llamado cuerpo sólo fuese el envoltorio de esa energía que parecía superarla, traspasarla.
       No era bella, pero tenía algo atractivo. Parecía no pertenecer a ésta época, a este momento  histórico, y eso me atraía más.  A veces me dirigía una mirada, pero cuando ya sentía que se iba a dar cuenta de mi respuesta visual, así, de repente, comprendía que en verdad no me miraba...me atravesaba y volaba lejos, muy lejos, donde los pensamientos de las personas no podían alcanzarla.
       Un día se detuvo y me pidió fuego. Me sorprendió que fumara. Busqué entre los bolsillos y encontré el viejo encendedor barato.
-TODO ES POSIBLE-me dijo, y se sonrió misteriosa.
-Psssssee...-respondí desorientado
-Hoy, justo hoy-exhaló el humo-hoy he vuelto a creer que el amor existe.
         Se dió media vuelta y me dejó atónito, con una sonrisa en los labios, con un gesto detenido en mi cuerpo.
          No la conocía, no sabía su nombre, su historia, pero aquella confesión abrió en mi la más grande de las curiosidades. A partir de ese momento me convertí en su testigo, en su perseguidor anónimo.
          "Todo es posible", repiquetea en mis oídos, en mi cabeza...incluso el amor.

Esto lo escribí hace dos años en otro blog que poseo en www.relatame.com.ar y que se llama TODO ES POSIBLE. Luego de un mal trago personal decidí borrar todo lo que allí había...pero me guardé una copia y hoy decido compartirlo con ustedes.
   

miércoles, 8 de junio de 2011

LA ESPERA




                                                            La Espera                                                      


Olaya colocó las flores sobre la mesada de mármol, abrió las ventanas y sacudió el mantel a cuadros azules. Miró de reojo el reloj colgado de la pared verde de madera y se tranquilizó al saber que el mediodía aún no pisaba la entrada del recinto, ya que a  las doce exactas, cubriría de amarillo la puerta de atrás que llevaba al jardincito .

Esperaba ansiosa la llegada de Juan Fioralogo, el abogado de su abuelo que llevaba ciertos negocios familiares adelante y que solía pasar a tomar un aperitivo con el Nono. Siempre tenía el bigote engominado y la camisa blanca de piqué impecablemente bien planchada, un pañuelo haciendo juego con la corbata de seda italiana y los zapatos tan relucientes que reflejaban sus ojos de muchacha feliz al recibirlo y tomar su paraguas o sombrero. Olaya, era quizás la nieta más bella y tímida de Don Marcos Perone.

Aquella mañana no dudó en preparar su mejor vestido de entrecasa, alisar las cintas de su cabello y peinar los bucles que bañaban su espalda quinceañera. Perfumó sus muñecas y su cuello con gotas de “Eau toilette Rosé” y le sacó brillo a la cadena de plata heredada de la bisabuela Cora, en donde un camafeo traído exclusivamente de un mercado inglés, pendía impertinente entre sus pechos acaramelados. Sus hermanas, ya casadas, visitarían la casa a la hora del té, y su padre, don Rogelio, volvería a las seis para sumarse a la merienda familiar.

El Nono parecía ajeno a todos estos preparativos privados, dormitaba en su sillón verde con el diario a medio mirar mientras la cocinera iba y venía acomodando las verduras traídas del mercado de la plaza y preparaba el cuchillo para desplumar un par de perdices del gallinero del patio.


Se le escapaba  el corazón por la boca  de solo imaginar la sonrisa de Juan, y saber que aquella mañana, por unos minutos, sus ojos se cruzarían y ella agradecería su sonrisa perfecta y su mirada de cielo que parecía desnudarla cada vez que la descubría.

lunes, 9 de mayo de 2011

Otra vez Olivia

Envuelta en un cielo de pensamientos infatigables, parecía caer en su propio mundo mientras caminaba veloz a su trabajo mediocre y urbano. Los autos escoltaban su traqueteo y parecian bailar al compás de cada paso que repicaba en las baldosas rotas de un Buenos Aires enloquecido y algo frío.
Olivia se refugiaba en su bufanda de seda y lana, adquirida en los años  del uno a uno de la década infame que terminó de hundir al país.- "¡Qué épocas!", aún escucha decir a los mercenarios del patilludo insoportable.
Avenida Corrientes se funde a lo lejos con el obelisco  y el fresco parece no darle tregua a su cuerpito frágil  envuelto en el saco verde botella.
Olivia, otra vez Olivia.