Aquél día aparentaba ser uno más de sus días, monótonos y aburridos.La vi pasar a la mañana, muy temprano, con sus ojeras grises y el cabello revuelto. Tenía esa mirada ausente, como si estuviese en otro lado, como si eso llamado cuerpo sólo fuese el envoltorio de esa energía que parecía superarla, traspasarla.
No era bella, pero tenía algo atractivo. Parecía no pertenecer a ésta época, a este momento histórico, y eso me atraía más. A veces me dirigía una mirada, pero cuando ya sentía que se iba a dar cuenta de mi respuesta visual, así, de repente, comprendía que en verdad no me miraba...me atravesaba y volaba lejos, muy lejos, donde los pensamientos de las personas no podían alcanzarla.
Un día se detuvo y me pidió fuego. Me sorprendió que fumara. Busqué entre los bolsillos y encontré el viejo encendedor barato.
-TODO ES POSIBLE-me dijo, y se sonrió misteriosa.
-Psssssee...-respondí desorientado
-Hoy, justo hoy-exhaló el humo-hoy he vuelto a creer que el amor existe.
Se dió media vuelta y me dejó atónito, con una sonrisa en los labios, con un gesto detenido en mi cuerpo.
No la conocía, no sabía su nombre, su historia, pero aquella confesión abrió en mi la más grande de las curiosidades. A partir de ese momento me convertí en su testigo, en su perseguidor anónimo.
"Todo es posible", repiquetea en mis oídos, en mi cabeza...incluso el amor.
Esto lo escribí hace dos años en otro blog que poseo en www.relatame.com.ar y que se llama TODO ES POSIBLE. Luego de un mal trago personal decidí borrar todo lo que allí había...pero me guardé una copia y hoy decido compartirlo con ustedes.